- (188) La Paz de Dios refulge en mí ahora.
- Permaneceré muy quedo y dejaré que la tierra se aquiete junto conmigo. Y en esa quietud hallaremos la Paz de Dios. Está dentro de mi corazón, el cual da testimonio de Dios Mismo.
- No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.