- (200) No hay más paz que la de Dios.
- Que no me desvíe del camino de la paz, pues ando perdido por cualquier otro sendero que no sea ése. Mas si sigo a Aquel que me conduce a mi hogar, la paz será tan segura como el Amor de Dios.
- No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.